E.T.T., contrato por obra y servicio, contrato en prácticas (por 4ª vez), .... Todo esto con un sueldo de 600 Eur. y trabajando 10 horas al día (por supuesto con ilusión) es la manera en la que muchos jóvenes, y no tan jóvenes, han de comenzar su carrera laboral aquí en España.
De esta cantera es de donde han de salir las personas que dirijan la sociedad en los próximos años. Por supuesto esta es una mina de talentos; de personas con ilusión y/o capacidad creativa que pueden dar un empujoncito a la evolución de la sociedad. La lógica dicta que estas pequeñas piedras preciosas que brillan en el tajo del INEM sean las que lleven las riendas de las administraciones y empresas del país. Pero después de cierto tiempo trabajando (con unos comienzos difíciles) me encuentro que aquellos compañeros más brillantes son los que no pasan la criba del éxito laboral. Siempre se puede pensar que esto es una situación excepcional fruto de algún tipo de malentendido o error. Pero cada día veo que ese pequeño diamante que brilla a mi lado, con el que tengo el "honor" de compartir esfuerzos, es desechado, desperdiciado sistemáticamente, sin excepción.
Entonces giro la cabeza para observar hacia arriba en el entramado jerárquico; y me encuentro a un ser reflejo de la mediocridad tomando las decisiones que afectarán a mi nómina a fin de mes. Es inevitable preguntarse como esa persona ha llegado allí y como esto (estos ascensos) se le dan sistemáticamente a gente con este perfil. Dedico algunos esfuerzos y algo de tiempo a observar como se otorgan los galardones aquí en España. Y me encuentro a ese colectivo mediocre en capeas, fiestas de empresa y actos sociales varios compartiendo finos y licores con los grandes cargos que finalmente toman las decisiones.
Consecuencia de esto es una fuga de "cerebros" sistemática a otros países, a otras culturas donde el esfuerzo y la valía se ven recompensados. En cadena esta emigración de talentos, relentiza el avance social y agranda la brecha cultural con otros países de nuestro entorno. Como ejemplo de brecha cultural y evolutiva nos sirve la situación actual en Francia:
El país galo tiene una tasa de precariedad laboral entre las personas jóvenes del 9%; en España esta tasa es del 90%. El gobierno de su República trata de aprobar una ley que hará aumentar la inestabilidad laboral entre los jóvenes que obtienen su primer empleo. Esto enciende la ira social de un pueblo que no es en absoluto conformista tumbando el carisma del Primer Ministro.
Mientras tanto nosotros continuamos anclados en una actitud conformista y chauvinista abonada por la mediocridad.
Sean felices y hasta mañana
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