22 marzo 2006

Y ES QUE NO HAY RESPETO

Seguramente cualquiera de nosotros podemos contabilizar las imágenes que se nos han quedado esculpidas en el fondo de la retina con los dedos de las manos.

Estaba escuchando una canción, y me ha venido a la cabeza una de esas estampas. La imagen de como las excavadoras arrasan el borde de la selva amazónica y como tras ellas avanza imparable un desierto de tierra amarilla, seca y agrietada. Habitualmente no suelo adoptar posturas apocalípticas; pero tampoco puedo permanecer impasible mientras día tras día, de forma imparable, la indiferencia y la tranquilidad de espíritu que da la ignorancia alimentan el desgaste del medio que nos sostiene. En la actualidad frente al televisor tomamos una actitud apática y casi nihilista que nos hace olvidarnos de nuestros hijos, sobrinos, nietos, primos segundos, .... Y en definitiva de las proximas generaciones. Así las cosas el tomar conciencia y una actitud respetuosa con el medio se convierte en un acto de paternidad, ¿acaso no cambiamos gran parte de nuestra vida por un salario para llevar un pedazo de pan a casa?

Todo esto está muy bien, toda esta "poesía" y divagaciones, pero lo que mueve a las personas son los hechos concretos. No hace falta más que observar la televisión y ser un poco curioso. P. ej. observando la información meteorológica, los huracanes:

El huracán Katrina (de gran repercusión mediática) arrasó Nueva Orleans. El motor, un mar de agua cálida.

Mas adelante, a este lado del charco se formó el huracán Vincen en las Islas Azores (algo perfectamente normal). Usualmente estos fenómenos no nos afectan . Pero en este caso los despojos del huracán consiguieron llegar en forma de borrasca hasta la Península.

Poco más de un mes mas tarde el huracán Delta. También se formó en las Azores y esta vez llegó a la península en forma de tormenta tropical provocando serios destrozos a su paso por las Islas canarias.

El motivo de todo esto es que la temperatura de los mares, incluido el mediterraneo sube a una velocidad vertiginosa debido al calentamiento global. La consecuencia es que ahora mismo llegan restos de huracanes que deberían quedarse a cientos de kilómetros; pero en un periodo de entre 3 y 5 años la temperatura del Mediterraneo será suficiente para que estos huracanes o tormentas tropicales al llegar a nuestras costas no se deshagan.

Así que si no tomamos una actitud más activa el menor de nuestros problemas será ver dentro de 10 años como llega el agua a nuestro flamante apartamento en primera línea de playa.