Todo el mundo se divierte en el IKEA:
Bien, definamos lo que es ikea (no voy a gastar ni una sola mayúscula en hacer publicidad a esta marca):
Para quien no lo conozca, ikea es una franquicia de grandes superficies caracterizada por la imposibilidad de recorrer sus pasillos, es decir, desde el momento de la entrada hasta la salida has de seguir un caminito que te hace ver toda la exposición de muebles y complementos del hogar. Si lo atajas (como a más de a uno se le estará ocurriendo), un amable empleado sin ningún tipo de autoridad te intenta reconducir.
Otra de las características es el "hágalo usté mismo": Idea que nos venden como gran innovación mercantil pero que más bien se podría llamar "le damos los componentes y los tornillos y se busca la vida". La única ventaja de esto es que de media los muebles pueden salir más baratos, eso sí, has de asumir el riesgo que conlleva el tener que montarlos. Desgraciadamente para nosotros y afortunadamente para los vendedores, en la cultura del toro y la tortilla (dicho esto con todo el cariño del mundo) somos poco dados a la autocrítica cuando se trata de cuestiones de bricolaje.
Y la característica más importante: Todo el mundo es feliz en ikea.
El otro día visité esta franquicia, buscando unos cubiertos, símplemente eso. Recorriendo la senda del consumo, intentando ser impermeable a los reclamos. Aunque de vez en cuando mi forzado desinterés cedía al esfuerzo de cientos de mentes vikingas orientadas a forzar a la compra y me llamaba la atención algún objeto, alguna cama, la distribución de una habitación, una silla de ordenador, ... Pero, lo más llamativo, para mí casi escandaloso era que todo el mundo, mis congéneres, gente proveniente del mono jugaba y se divertía. Esta es una actitud que no me extraña de los niños, pero había padres que rebotaban contra las camas, retozaban en los sillones de exposición e invitaban a sus mujeres e hijos a acompañarles en el juego.
Por mi mente solo un pensamiento, vienes aquí a hacer lo que reprimes a tus hijos y mucho menos haces tú en tu casa. !Entonces para qué leches pagas la hipoteca¡
Me quedo con lo que un día me dijo un amigo. Le comentaba que tengo que amueblar mi casa nueva y que iba a ir a ikea a ver si hay algo interesante. El me respondió: “Yo también estoy amueblando mi piso y más interesante que lo que hay en ikea, es lo que la gente tira del ikea”.
Piénselo usted mismo

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