02 febrero 2008

ANGELUS

Habitualmente no suelo entrar al trapo a comentar temas políticos. Pero en medio de una campaña electoral como la que estamos viviendo estos meses, dialécticamente sucia, carente de civismo y enmarañada con otros temas (esto es lo más condescendiente que voy a escribir en esta entrada) que nada tienen que ver con: El "Arte o traza con que se conduce un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado", que al fin y al cabo es la definición del tema que se supone que se habla en una campaña electoral, la política.

Y si pensaba que ya lo habia visto casi todo, apareció la conferencia episcopal, pidiendo el voto para Izquierda Unida.

Me explico, un inspirado arzobispo que teniendo en cuenta que su desarrollo moral quedó estancado en los Reyes Godos, tiene un caracter de lo más progresista, al tener un comportamiento propio de la inquisición. Por supuesto me refiero al icono de la correcta moralidad en nuestra época: el cardenal rouco varela (no, no soy tan zoquete, su nombre está en minúsculas a drede).

Como iba diciendo antes de que me liase con las reseñas históricas, los obispos de este país, de mano de su sector más radical y reaccionario, cualidades incomprensibles en un colectivo cuyo trabajo es reconfortar el alma de sus prójimos, aparecen en todos los medios de comunicación, báculo en mano, orientando el alma de los católicos y junto con el alma su voto. Arremetiendo contra el gobierno, con directas e indirectas. Y como principal joya afirmando lapidariamente que no se debería votar a quien ha negociado con ETA.

Es decir, según la Conferencia Episcopal Española, no se puede votar a quien ha negociado con ETA, PSOE y PP. Con lo que nos encontramos a las personas con los "alzacuellos más rígidos" de este país pidiendo el voto para Izquierda Unida. Si el poder del clero no fuese meramente fáctico, Llamazarés sería el próximo presidente del gobierno en España.

Que será lo siguiente: ¿Tras el 9 de marzo podremós ver a Ratzinger canonizando al Che?